lunes, 4 de octubre de 2010

La 'mala leche' enferma las arterias.

'Tiene veneno en la sangre', se dice, muchas veces, de una persona hostil, poco franca o antipática. Esta frase hecha, sacada de la sabiduría popular, podría haber encontrado ahora su refrendo científico, ya que una investigación acaba de demostrar que los vasos sanguíneos de los que tienen mal carácter están en peor estado que los de quienes son agradables.

Los autores de esta particular investigación, que publica la revista 'Hypertension' -una de las publicaciones de la Asociación Americana del Corazón-, realizaron un seguimiento a 5.614 individuos de Cerdeña (Italia).

Entre otras pruebas, al inicio de la investigación, les sometieron a varios cuestionarios psicológicos para evaluar los rasgos de su personalidad. Además, a través de técnicas de ultrasonidos, evaluaron el grosor de la capa de tejido que cubre las arterias carótidas, una medida que se relaciona con el riesgo de sufrir problemas vasculares como el infarto cerebral.

Tres años después repitieron los exámenes. Y sus resultados pusieron de manifiesto que los caracteres más hostiles y, especialmente aquellos que mostraban rasgos manipuladores y agresivos, tenían más posibilidades de presentar un mayor espesor en la pared de sus arterias.

Aquellos que puntuaban más bajo en la escala de 'buen carácter', explican los investigadores, "tenían 40% más de posibilidades de que el grosor del tejido de sus vasos hubiera crecido significativamente en los tres años estudiados", comentan.

En general, los hombres suelen tener un mayor espesor de la pared arterial. Sin embargo, los autores de este trabajo comprobaron que las mujeres cuya personalidad no era demasiado amigable tenían unas arterias similares a sus congéneres masculinos malencarados.

"La asociación entre estos dos factores permanecía después de tener en cuenta otros posibles causantes, como la hipertensión o el sobrepeso", aclaran los investigadores.

Aunque no han podido determinar qué factores explican la relación, los investigadores sugieren que podrían mediar factores metabólicos y conductuales.

Por un lado, explican, las personas con peor carácter tienden a tener menor apoyo social, un déficit que, aseguran, puede empeorar las condiciones físicas de salud.

Por otro, para estos investigadores podría ser clave el papel de las hormonas relacionadas con el estrés. "El enfado se ha relacionado en muchas ocasiones con una mayor reactividad del cortisol, una hormona que se ha asociado en mujeres con una progresión más rápida de la aterosclerosis", añaden.

Además de reclamar nuevas investigaciones que ratifiquen sus conclusiones, estos autores sugieren que las intervenciones psicológicas destinadas a mejorar el manejo de emociones como el enfado o la agresividad podrían resultar efectivas como otra medida de prevención de problemas vasculares.

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